Cómo la infancia moldea tus creencias y comportamientos

Anne-Marie Pereira
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12 min

Nuestras creencias básicas y pautas de comportamiento se forman en gran medida antes del nacimiento y durante la primera infancia. Las investigaciones sugieren que alrededor del 50% de estas creencias se forman en el útero, y el resto se desarrolla en los primeros siete años de vida. Muchas de nuestras luchas tienen su origen en el condicionamiento subconsciente que absorbimos durante este tiempo. Mediante técnicas terapéuticas como la hipnosis, las personas pueden acceder a recuerdos muy profundos del útero y la primera infancia, descubriendo los orígenes de sus creencias. Reconocer estas influencias tempranas nos permite desafiarlas y remodelarlas, fomentando el crecimiento y la transformación personales.
¿Te has planteado alguna vez que gran parte de lo que crees sobre ti mismo y el mundo podría no ser verdaderamente tuyo? Las investigaciones sugieren que alrededor del 50% de nuestras creencias básicas se establecen antes del nacimiento, y el resto se forma durante los primeros siete años de vida. Cuando entramos en la infancia, ya llevamos pautas y condicionamientos que pueden influirnos durante años, hasta que decidimos iniciar un proceso de desarrollo personal para desafiarlos y transformarlos.
Esta idea puede resultar chocante. Sin embargo, como terapeuta que trabaja con hipnosis, he visto cómo los clientes acceden a menudo a recuerdos subconscientes profundos, que revelan experiencias del útero, su nacimiento y su primera infancia. Recuerdan no sólo sus sensaciones, sino también las emociones de su madre y su entorno familiar, mucho antes de que se desarrolle el pensamiento consciente. Estas impresiones tempranas pueden crear creencias profundamente arraigadas que dan forma a nuestros retos de adultos.
1. La experiencia prenatal: nuestra conexión con la madre
a. Primeras impresiones sensoriales Desde la concepción, nuestro entorno empieza a influir en nosotros. Los bebés empiezan a percibir su entorno mucho antes de poder oír palabras, absorbiendo las emociones de su madre y las energías que la rodean. Pueden sentir la atmósfera emocional -ya sea de seguridad o de estrés-, que establece las bases de su desarrollo emocional y de cómo perciben el mundo.
b. Huellas emocionales desde el útero En las sesiones de hipnosis, a menudo observo que los clientes recuerdan sus propios sentimientos junto con el estado emocional de su madre durante el embarazo. Reviven sensaciones de alegría, ansiedad o miedo que se graban profundamente en su subconsciente. Por ejemplo, un bebé que percibe la ansiedad materna puede tener problemas con sentimientos de inseguridad en la edad adulta. Estas huellas moldean nuestra forma de interactuar con el mundo, influyendo en nuestras respuestas emocionales y en nuestras relaciones.
c. Perspectivas del Método Freni El trabajo de la Dra. Graziella Concetta Freni pone de relieve cómo las experiencias intrauterinas moldean significativamente el comportamiento y las pautas vitales. Su investigación indica que las experiencias -positivas o negativas- se almacenan en nuestra memoria celular, influyendo en nuestras respuestas emocionales y en nuestro sentido de la autoestima a lo largo de la vida. Comprender estas experiencias tempranas puede conducirnos a una mayor autoconciencia y plenitud, ayudándonos a reconectar con nuestra alegría inherente. Al abordar las causas profundas de nuestras luchas, podemos cambiar nuestra energía, liberarnos de pautas inconscientes y sanar problemas profundamente arraigados.

2. Primera infancia: absorción de creencias y pautas
a. Los niños como esponjas
Desde el nacimiento hasta los siete años, los niños absorben todo lo que les rodea -emociones de los padres, creencias y mensajes de la sociedad- sin capacidad para filtrar o evaluar críticamente estas aportaciones. A los siete años, ya se han establecido muchas pautas de comportamiento y respuestas emocionales, creando un modelo mental y emocional de cómo nos desenvolvemos en la vida.
b. El impacto duradero del condicionamiento temprano Las pautas formadas durante estos años formativos pueden influirnos en la edad adulta, a menudo inconscientemente. Podemos reaccionar de maneras que no comprendemos del todo debido a estas huellas tempranas. Por ejemplo, oír de niño "Eres frágil" puede provocar ansiedad crónica o reticencia a afrontar los retos. Del mismo modo, mensajes como "La vida es una lucha" pueden fomentar una mentalidad de penuria, afectando al bienestar emocional y físico. Es esencial comprender que no son sólo las experiencias, sino los significados que les asignamos los que nos conforman.
c. Reescribir las narrativas subconscientes Aunque enfrentarse a estos patrones arraigados puede ser un reto, la toma de conciencia puede conducir al cambio. Muchas personas viven guiadas por creencias subconscientes formadas en la infancia. Observando cómo nos comunicamos con nosotros mismos y utilizando métodos terapéuticos como la hipnosis, podemos identificar y cuestionar estas creencias. Esto nos permite curar heridas del pasado, reescribir nuestras narrativas y crear una vida alineada con nuestro verdadero yo.
3. La concepción y el nacimiento: la experiencia de "ser deseado"
a. El momento de la concepción Algunos clientes recuerdan su concepción no sólo como un acontecimiento físico, sino como una experiencia energética. Perciben si fueron concebidos con amor o en medio de la incertidumbre. Comprender estas primeras impresiones puede revelar creencias profundamente arraigadas sobre la valía y la pertenencia.

b. El momento del nacimiento Los clientes suelen contar recuerdos vívidos de su nacimiento, incluidos los estados emocionales de sus padres y del entorno. Por ejemplo, nacer en una situación en la que los padres tenían expectativas específicas puede crear huellas emocionales duraderas, que influyan en los sentimientos de ansiedad o falta de valía. Reconocer e integrar estos recuerdos del nacimiento puede conducir a una profunda curación y autoaceptación.
c. Recuperar nuestro propósito Independientemente de nuestros orígenes, es crucial comprender que, aunque venimos a través de nuestros padres, no venimos de ellos. Hay algo más grande que nos ha querido aquí, algo que tiene un propósito único que debemos cumplir, uno que sólo nosotros podemos llevar a cabo. Al liberar las historias subconscientes heredadas, podemos volver a conectar con la verdad de que nuestra existencia tiene sentido.
Conclusión: Reescribiendo nuestra historia
Es asombroso darse cuenta de cómo nuestras primeras experiencias conforman lo que somos. Al reconocer esta influencia, podemos empezar a identificar y liberar creencias y pautas que ya no nos sirven. El pasado puede habernos moldeado, pero no tiene por qué definirnos. La verdadera libertad empieza por cuestionar esas creencias heredadas. La curación no consiste en borrar el pasado, sino en transformar nuestra relación con él. Comprender dónde empezaron nuestras luchas nos permite avanzar con claridad y aceptación. Si esto resuena contigo, conectemos y exploremos tu historia única. Podemos sumergirnos en los patrones que afectan a tu vida adulta. Hasta entonces, no dudes en consultar mi curso gratuito sobre bienestar aquí. Reconocer lo que nos frena es el primer paso: demoslo juntos.

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