¿Qué es el microbioma de la orina?
El microbioma de la orina está compuesto por bacterias, virus, hongos y otros microorganismos presentes en la orina. Su composición varía de una persona a otra y está influida por factores como la edad, el sexo, la dieta, el estilo de vida y el estado general de salud.
¿Por qué es importante el microbioma de la orina?
Protección contra las infecciones
Un microbioma de la orina bien equilibrado favorece la salud del tracto urinario al prevenir el crecimiento excesivo de bacterias nocivas, como la E. coli, que es una causa frecuente de infecciones del tracto urinario (ITU). Por el contrario, un desequilibrio del microbioma, conocido como disbiosis, se ha relacionado con las ITU recurrentes.
Afecciones crónicas de las vías urinarias
La investigación muestra que las alteraciones del microbioma de la orina pueden contribuir a afecciones como las ITU recurrentes, la cistitis intersticial y el síndrome de vejiga hiperactiva. El crecimiento excesivo de determinadas bacterias nocivas puede afectar a la salud urinaria y al bienestar general.
Conexiones con otros microbiomas
El microbioma de la orina interactúa con los microbiomas intestinal y vaginal como parte del sistema genitourinario. Los cambios en una comunidad microbiana pueden influir en los demás. Por ejemplo, la transferencia bacteriana del intestino al tracto urinario puede aumentar el riesgo de infección y otros problemas de salud.
En las mujeres, los microbiomas de la orina y la vagina están estrechamente relacionados. Los desequilibrios en cualquiera de ellos pueden contribuir a problemas de salud reproductiva, como la vaginosis bacteriana (VB) y las infecciones urinarias, ya que los cambios microbianos en una zona afectan a la otra.
Regulación del sistema inmunitario
Un microbioma de la orina sano puede ayudar a modular la respuesta inmunitaria, reduciendo la inflamación y disminuyendo el riesgo de afecciones como la endometriosis.
Salud pélvica
El equilibrio microbiano del tracto urinario también puede desempeñar un papel en la salud pélvica, influyendo potencialmente en afecciones como la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) y la incontinencia.