Recuperar la fertilidad: Confiar en tu cuerpo más allá de la FIV

Anne-Marie Pereira
Article
6 min

Descubre el poder de confiar en tu cuerpo, explorar enfoques holísticos y recuperar el control de tu proceso de fertilidad antes de recurrir a la FIV.
¿Cuándo empezamos a dudar de la capacidad de nuestro cuerpo para crear y alimentar la vida?
Es una pregunta que me acompaña constantemente, sobre todo porque cada vez se anima a más mujeres a recurrir a la FIV. Que no se me malinterprete: estoy profundamente agradecida por avances médicos como la FIV. Han traído esperanza y alegría a muchas familias. Pero también observo algo que me preocupa: cada vez se orienta a mujeres más jóvenes hacia la FIV sin explorar primero opciones naturales y no invasivas.
No se trata de elegir un método en vez de otro. Se trata de ir más despacio, volver a conectar con nuestro cuerpo y dejar espacio a las posibilidades. Porque tu fertilidad no está estropeada, sino que a menudo no se la apoya ni se la comprende plenamente. Así que tomémonos un momento para hacer una pausa, reflexionar y recordar la sabiduría que aún albergan nuestros cuerpos.
1. La fertilidad y la edad: una perspectiva histórica
a. Nuestros antepasados confiaban en sus cuerpos
Durante generaciones, las mujeres dieron a luz incluso después de los 40 años. No veían la edad como un enemigo, porque la comunidad, la conexión y la confianza en el cuerpo formaban parte de la vida cotidiana. Hoy en día, hemos sustituido eso por términos médicos como "embarazo geriátrico", un lenguaje que nos hace sentir débiles y viejas incluso antes de empezar.
Pero ésta es la verdad: nuestros cuerpos están hechos para crear vida. Aunque la fertilidad disminuye con la edad, no ocurre de un día para otro. Muchas mujeres siguen concibiendo de forma natural a los 40 años. El problema no es la edad, sino la presión, el miedo y la falta de tiempo y apoyo para explorar primero las vías naturales.
**b. Vida moderna, nuevos tiempos para la maternidad Cada vez son más las mujeres que deciden tener hijos más tarde, después de desarrollar sus carreras, madurar o curarse de traumas pasados. Esta decisión puede plantear retos, sí. Pero también puede aportar claridad, confianza y la capacidad de cuestionar las prisas en las que la sociedad intenta meternos.
La maternidad puede ser una gran parte de nuestras vidas, algo en lo que queremos volcar nuestros corazones, pero sigue siendo sólo una parte de lo que somos. Somos mucho más que eso. Y la maternidad en nuestros términos es algo que merece la pena celebrar, a cualquier edad.

2. La FIV: una buena opción, pero no siempre la única
a. Apresurarse a iniciar el tratamiento Cada vez más, se anima a mujeres de 30 años —o incluso más jóvenes— a iniciar la FIV de inmediato. A menudo, esto ocurre tras unos meses de intentarlo o basándose en mensajes alarmistas en torno a la edad. Pero la verdad es que La FIV no siempre es la primera ni la única respuesta.
Nos han enseñado a ceder nuestro poder a médicos y protocolos. Pero nadie vive en tu cuerpo como tú. Tú sabes cuándo algo te parece bien y cuándo no. La verdadera pregunta es: ¿te dan el espacio para explorar lo que realmente tienes a tu disposición?.
b. Las mujeres que acuden a mí Muchas de las mujeres con las que trabajo se sienten derrotadas, agotadas y desconectadas de su cuerpo. Algunas lo han intentado todo -desde hacer seguimiento de sus ciclos hasta múltiples rondas de FIV-, pero siguen sintiendo que les falta algo. Otras acuden porque quieren comprender mejor su cuerpo antes de plantearse un tratamiento. Y otras simplemente quieren volver a sentirse ellas mismas tras años de angustia.
La historia de cada mujer es diferente. ¿Pero el hilo conductor? Quieren sentirse capacitadas, no presionadas. Y quieren volver a conectar con el profundo conocimiento de que su cuerpo aún alberga posibilidades. Y volver a una vida que les parezca más sencilla, más suave y más suya.
c. FIV con empoderamiento y apoyo Cuando la FIV es realmente necesaria, puede ser un milagro. Y con el apoyo emocional y energético adecuado, el proceso no tiene por qué parecer una batalla. No tiene por qué estar definido por la ansiedad, la presión o el miedo. La FIV puede formar parte de un viaje holístico, un paso dado con intención, no con miedo.
Con la mentalidad, las herramientas y los cuidados adecuados, la FIV puede sentirse como una opción apoyada, no como un último recurso. Pero debe ser una opción entre muchas, no la única que se ponga sobre la mesa.
3. Reconectar con tu cuerpo
a. Apoyar la fertilidad de forma natural
La fertilidad no es sólo física: es emocional, energética y está profundamente relacionada con nuestra forma de vivir. Los pequeños cambios intencionados en la dieta, los niveles de estrés, el movimiento y el entorno pueden tener un gran impacto. Desde reducir la inflamación hasta equilibrar las hormonas, tu estilo de vida desempeña un poderoso papel en tu fertilidad. Y no se trata sólo de comida y movimiento. Liberar lo que te pesa —emocional y energéticamente— puede ser igual de importante. Muchas mujeres observan cambios positivos en sus ciclos y su energía simplemente reconectando consigo mismas y creando un espacio para que su cuerpo sea escuchado.
b. Tomar las riendas Los médicos y las clínicas pueden ofrecer información, pero sólo tú puedes sentir realmente lo que es adecuado para tu cuerpo. Tu viaje de fertilidad debe reflejar tus valores, tu momento y lo que realmente tiene sentido para ti. No eres una estadística. No tienes que correr contra el reloj. Y, desde luego, no tienes por qué seguir el calendario de nadie, sobre todo si no te parece adecuado. Tienes todo el derecho a creer en tu cuerpo, aunque los demás aún no puedan verlo. Los milagros ocurren todos los días, y muchos empiezan cuando una mujer dice simplemente: "Elijo confiar en mí misma".
c. La fertilidad como un viaje más profundo La fertilidad es algo más que la concepción. Tiene que ver con el crecimiento personal, la curación y el redescubrimiento de lo que más te importa. La fertilidad es más que un resultado: es un viaje de conexión, confianza y transformación. Incluso a través de la lucha, muchas mujeres descubren fuerza, claridad y un renovado sentido del propósito.
No sólo avanzas hacia la maternidad. Estás reconectando contigo misma, con tu verdad, tu sabiduría y tu alegría.
Recupera el control de tu fertilidad Recuperar el control de tu fertilidad no consiste sólo en aumentar las posibilidades de embarazo. Se trata de volver a ti misma, liberándote del miedo, reconstruyendo la confianza y tomando decisiones desde la claridad, no desde la presión.
No existe un único camino correcto. Pero existe el tuyo. Y mereces un apoyo que honre tu cuerpo, tu historia y tu visión de la maternidad.
Tanto si estás explorando opciones naturales, considerando la FIV o simplemente intentando volver a sentirte más tú misma, te invito a dar el siguiente paso.

Obtén acceso a cientos de expertos en fertilidad, contenidos respaldados por la ciencia y un programa personalizado diseñado para tus necesidades únicas.
Guía y herramientas gratuitas sobre fertilidad
Suscríbete para recibir herramientas de fertilidad gratis creadas por expertos, guías fáciles de seguir, recetas saludables, novedades y mucho más. ¡Nos vemos en tu bandeja de entrada!









